Así fue el concierto de Amaia en Baluarte

115

Por Santi Echevarria para Diario de Navarra

Comenzaba Amaia en su Pamplona natal y en el último de los conciertos del SantasPascuas 2022-23 a las 20.05 horas de este sábado con un atuendo en tono lila suave y muchos brillos… y lo hizo con ‘Bienvenidos al show’. Sus «salmonetes» (músicos acompañantes) ya no vestían en naranja sino en colores azul añil… Una bella combinación estética que sería la constante de la velada.

Amaia sorprendía por su puesta en escena, por sus movimientos y siguiendo una coreografía muy personal… la iluminación en calles laterales y con frontales trabajaba colores básicos, uniformes…pero siempre elegantes en su concepto. La originalidad la aportaban 11 grandes aros led, situados 6 y 5 a cada lado de escenario y en forma de triángulo con cierre irregular. ‘Dilo sin hablar’ fue otra muestra de una Amaia desinhibida y muy fluida en el escenario.

Antes de comenzar con ‘La vida imposible’ —»sin duda una de mis canciones favoritas del disco»— con su sutil dramatismo vital, Amaia confesó que había pasado «todas las navidades pensando en este concierto, con una ilusión tremenda, en mi Pamplona«.

Con ‘El relámpago’ se volvió a sentar al piano. Ya para ese momento desde la mesa de sonido se habían centrado en criterio y su voz llegaba en buenas condiciones, aunque en la base instrumental el sonido del bajo flirteaba con la distorsión… los agudos de Amaia, afinados y rotundos nos llenaban de emoción al contarnos que «debajo del relámpago, voy a contarte un secreto».

Después la iluminación torno del azul al amarillo. Y un cañón de luz la siguió aportando en el conjunto luminoso un look cinematográfico muy clásico al interpretar ‘Quiero pero no’ hasta acompañarla de nuevo al piano.

A piano y voz, sola ante el entusiasmo de la concurrencia, interpretó ‘Pesimista’ para darnos uno de esos momentos tan «Amaia» con un in crescendo emocional en el que su voz y su fraseo llegaban de manera ejemplar… Esa voz tan limpia en ejecución, en afinación milimétrica, que te desmaya.

Continuó con ‘Nadie podría hacerlo’. Un círculo naranja (¿sol, luna de sangre?) bajo del cielo y se situó al fondo y a la altura de su cabeza, para acompañarla ya hasta,el final de la velada. El sol torno a lila, como el color de su vestido y luego fue azul intenso.

En ‘La canción que no quiero cantarte’/’Ave María’ (versión de los temas popularizados por David Bisbal) una luz contrapicada dibujo en sombra a fondo de escenario parte de su silueta. Y fue tremenda, pero realmente tremenda la potencia vocal que exhibió en ese ‘Ave Maria’.

Se levantó del piano y acompañada por su guitarrista interpretó ‘Yamaguchi’ en su primera parte en japonés y después en castellano hasta los últimos compases silbados. Amaia silba fenomenalmente, ¡vaya ataque intenso! Pero la manera de llegar al público, con semejante calidad en los agudos y con su melisma tan limpio en la reinterpretación de la jota, la hacen una artista inimitable.

Ya de nuevo con todo el grupo, bañada en morado y naranja, interpretó ‘Nuevo verano’ y a continuación su versión del grupo Los Planetas de ‘Santos que yo te pinte’ acompañada por un ejercicio de iluminación en blanco y negro. Sus brazos se movían marcando el ritmo casi con desesperación. Hermosísima versión de la que los mismísimos Planetas deberían sentirse orgullosos.

En ‘La persona’ volvió a sentarse al piano para transmitir con su toque esa energía y carácter que lleva dentro, fruto de su personalidad en la que combina y equilibra la ingenuidad con la fortaleza. El público, que le iba apoyando con sonoras ovaciones, le acompañó entusiastamente con palmas rítmicas.

Y después se desplazó por el escenario luciendo pasión interpretativa y energia para regalar una intensa ‘Quiero pero no’… En ‘Yo invito’ vacíó su alma y comentó justo antes «voy a hacer conciertos en Pamplona hasta que me muera»… El respetable estaba ya rendido a sus pies. En ‘Quedará en nuestra mente’ se colgó la guitarra acústica paea que el publico la empujara de nyevo con las palmas de manera unánime.

Se despidió… Y volvió para ofrecer ese ‘Así bailaba’ tan a su manera y del que dentro del arreglo musical solo queda algo del estribillo que en su dia escribiera Emilio Aragón. Continuó con ‘Que vamos a hacer’ presentando a la banda con todo el público en pie… Le acompañaban Amaya Miranda en la guitarra, Miquel Sospedra en el bajo y teclados, Paula Vegas en los teclados y Aleix Bou en la batería

La última fue ‘La canción que no quiero cantarte’ y la ovación fue monumental… Tras 85 minutos se habia ido ganando a los de casa a pulso pero no por proximidad sino por calidad a borbotones. Amaia, profeta en su Pamplona…

Los comentarios están cerrados.