Amaia: “Soy una persona bastante nostálgica. Me gusta mucho recordar el pasado, mi infancia. Sentir esa emoción de melancolía”

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Entrevista en Glamour

“Con Operación Triunfo empezamos tocando en el Palau Sant Jordi. No es algo natural. En Argentina y en Chile, por ejemplo, sí había más gente que me conocía porque hablan español, pero en Brasil no. Sao Paulo fue la primera ciudad que pisé en Latinoamérica. Me encantó. El público fue poco a poco metiéndose en el concierto y al final esos aplausos fueron increíbles”. No descansa. Esta portada y entrevista están realizadas en medio de su tour español por salas. Finalizará en 2023, con dos fechas en la sala La Riviera de Madrid, el 14 y 15 de enero; y otro doblete en Barcelona, en otra mítica dirección, Razzmatazz, el 21 y 29 de enero. (Más info del tour)

Se está divirtiendo como nunca encima del escenario, en contraposición a la tensión que supuso sacar su segundo álbum –Cuando no sé quién soy (Universal), realizado junto al productor y músico Alizzz-. Prueba superada. El público ha levantado el pulgar. Rara vez fans y crítica especializada van de la mano, en esta ocasión ha sido unánime. Amaia es experta en el terreno de lo insólito.

GLAMOUR: Este disco supone un salto creativo considerable.

AMAIA: Es básicamente lo que intenté que se notara. Una evolución respecto al primer disco, que tiene una producción más de banda, más orgánica. Esta es diferente. Se ha cuidado más el detalle. Tiene más partes electrónicas. Íbamos al estudio, yo traía una melodía y comenzábamos a trabajar en la letra. A veces Alizzz tenía una idea de producción y hacíamos la melodía encima de ella. En un día podíamos terminar una canción. Alizzz y yo hemos conectado mucho a niveles de gustos musicales y en cómo entendemos el trabajo.

G.: Hay una canción, Yamaguchi, que respira calor de hogar.

A.: Soy una persona bastante nostálgica. Me gusta mucho recordar el pasado, mi infancia. Sentir esa emoción de melancolía. Me atrajo la idea de hacer una canción sobre la historia de este parque de Pamplona. Se llama así por la ciudad japonesa con la que está hermanada la ciudad. 

G.: ¿Cómo de complicado es gestionar el fenómeno fan?

A.: No es que sea muy complicado. Al final, es gente que apoya tu música y que te quiere. A mí me hace mucha ilusión y estoy muy agradecida. Obviamente he evolucionado, pero me veo como una persona muy normal. Que haya gente que te admire tanto, como si fueras alguien importante, me llama la atención y no termino de acostumbrarme. Pero no lo digo como algo malo, sino que me sigue sorprendiendo para bien.

G.: Tus amigos cuando hablan de ti usan mucho la palabra verdad. ¿Cuánto has peleado para mantenerla?

A.: En mi proyecto no solo soy yo, sino que hay un equipo de gente bastante grande trabajando detrás y es normal que haya opiniones diferentes sobre algún tema. Pero no he sentido que se me haya intentado cambiar mi verdad. Yo tengo la última palabra y soy la que lo decide todo. Nunca se me ha obligado o forzado a hacer nada. De hecho siempre me han dejado bastante libertad para hacer lo que yo quiera.

G.: De los 18 a los 23 años hay una evolución importante en cualquier persona. ¿Cómo se lleva crecer expuesta a tanto público? 

A.: Se intenta gestionar de una manera natural. Cuando me veo en vídeos de hace tres, cuatro o cinco años me noto muy cambiada. No solo físicamente, sino hasta en la manera de hablar. Hay que aceptarlo, es normal. A veces me da un poco de vergüenza. Sé que con el tiempo lo superaré pero todavía estoy en ese momento en el que digo: “Quita, por favor, quita eso”. (Risas)

G.: ¿Cuántas veces te han preguntado, este año, si querías abandonar tu imagen de niña buena?

A.: (Risas) Un montón. No es que me quiera deshacer, es que he crecido. Soy fiel a mí misma. Ahora tengo 23 años, voy a cumplir 24, obviamente no sigo igual que cuando tenía 18. Sería raro. Es el proceso natural de la evolución de una persona. Si tú le preguntas a alguien: ¿quieres dejar atrás tu infancia? Te dirá que no es que la quiera dejar atrás, es que se ha quedado atrás ella misma porque el tiempo pasa.

G.: Desde el mundo de la música se está trabajando mucho por el feminismo, como artista ¿cómo vives este momento?

A.: Es necesario continuar reivindicando porque está claro que hay un problema y existe un desequilibrio. Todavía queda muchísimo trabajo por delante. Tengo el feminismo muy interiorizado, pero no me sale hacer una canción que sea reivindicativa como tal. Una canción de desamor, el contar cómo se siente una mujer, cómo la han tratado es también una forma de visibilizarnos. Lo importante y lo bonito es que cada una se exprese como necesite hacerlo y de la manera que quiera.

G.: Desde el inicio, a Aitana y a ti os han intentado convertir en rivales. Qué satisfacción no darles el gusto, ¿no?

A.: Dos chicas por tener la misma edad y por haber salido del mismo concurso tienen que estar enfrentadas y ser competencia. Da igual que seamos dos personas completamente diferentes y que hayamos tomado cada una su camino. No lo entiendo, la verdad. Es una tontería.

G.: ¿Te sientes identificada como figura de la música indie?

A.: Nunca he intentado meterme en el mundo de la música indie. No fue intencionado. Intento ser fiel a mí misma. Solo hago aquello con lo que me siento cómoda. A veces, digo que no muy rotundamente a cosas que igual tendría que pensar un poco más. Por eso me fuerzo a evolucionar.

G.: No está bien visto que los artistas hablen de negocios, pero ¿cómo llevas la gestión empresarial de tu carrera?

A.: En este sentido estoy  tranquila porque confío en mi equipo, empezando por mi hermano que es mi manager. Por supuesto que me entero siempre de todo y al final siempre soy yo la que toma las decisiones más importantes. Pero no es como la música, que es mi terreno y sé qué hay que hacer, aquí me dejó aconsejar. Soy muy joven, me ha venido todo muy de golpe y justo esta parte es la que más debo trabajar. Desde que empecé, hace cinco años, es cierto que he aprendido mucho sobre esta faceta. Al inicio no me enteraba de nada. Además, siendo lo mala estudiante que he sido, estoy segura de que no me enteraba ni de lo que debía saber ya. (Risas)

G.: ¿Cómo se controla el ego?

A.: Cuando salgo al escenario y canto, siento que es lo mejor que sé hacer en el mundo. Canto desde pequeña, tengo esa seguridad de “salgo ahí y lo defiendo”. Porque sé que se me da bien. Pero en la vida, no soy como la del escenario; es como si tuviera dos personalidades.

G.: ¿Consigues tener una vida normal de una chica de 23 años o tu carrera te pide muchos sacrificios?

A.: La verdad que no. Siento que me he asentado en Barcelona y estoy súper a gusto. Llevo ya cuatro años viviendo aquí. Estoy muy feliz porque tengo una vida muy normal. No me gustan los excesos. Salgo a la calle como cualquiera, voy al supermercado a hacer la compra, me hago la comida… Así es como quiero vivir.

G.: ¿Hace cuánto tiempo que no conoces a alguien que no sepa quién eres? No cuenta tu gira en Latinoamérica.

A.: Tampoco tanto. En este momento no siento que sea una persona hiperconocida. En la calle, depende de la hora y del sitio en el que esté, me pueden conocer más. Por ejemplo, al lado de mi casa hay un instituto, si salgo a hacer la compra a las 12:30 h, cuando están en el recreo, ahí sí que me reconocen. Pero el resto del tiempo, les puedo sonar, pero no es nada agobiante, puedo hacer una vida tranquila.

Fotógrafo: Virgili Jubero @virgilijubero

Estilismo: Mapi Vidal @mapi

Estilismo: Candela Gómez @candelagalcocer_

Maquillaje y peluquería: Ricardo Calero @ricardocalerov

Asistente de foto: Adrià Fabregat @adriafabregat

Talent Manager: Loreto Quintanilla @loretoquintanillacasas

Coordinación: Ana Muñoz Moraga @poranica

Producción: María Morillas @mariamorillas

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