Últimas noticias musicales de Amaia Romero

Amaia resurge como estrella musical de gran formato en Madrid

133

Diario de Navarra – La Vanguardia

Amaia Romero, o sencillamente Amaia como se instaló en el imaginario desde «OT 2017», ha resurgido este sábado como la estrella que se alzó con el triunfo en aquel concurso merced a su dominio del escenario de gran formato, a su sensibilidad, su voz, al sentido de espectáculo y a la conexión con el público sin perder autenticidad.

Ha sido en el cierre este sábado de otro capítulo de su aún breve pero interesante carrera, el de la gira de su segundo disco, ‘Cuando no sé quién soy' (2022), con un concierto que ha sido a su vez el primero en el enorme Wizink Center de la capital española y en el que ha contado con invitados sorpresa como Rigoberta Bandini, Alizzz o Samantha Hudson.

No ha sido en el formato completo, pero las más de 10.000 entradas dispuestas y agotadas para esta cita suponen un salto muy importante para la navarra, habitual hasta ahora de festivales y salas como La Riviera, donde actuó este mismo año en enero

Desde el principio de su carrera, Romero (Pamplona, 1999) ha evidenciado la singularidad de su propuesta, tanto en los tiempos para moldearla (no publicó su debut, «», hasta año y medio después de su victoria en «OT» y aguardó otros tres para su siguiente álbum) como por su sonido trabado con productores «indies» como Santiago Motorizado primero o Alizzz más recientemente.

Muy pocos en el joven panorama actual muestran además la versatilidad capaz de alternar sin brechas en el repertorio una jota, baladas íntimas o momentos más explosivos un poco a lo riot grrrl con versiones de Los Planetas, David Bisbal y y salir victoriosa alternando piano, guitarra o solo el micrófono para pisar de lado a lado todo el escenario con momentos coreografiados.

Inspirándose en los años 70 para su vestuario y una puesta en escena sencilla pero efectista, con entarimado blanco y grandes aros de luces, Romero ha brillado igualmente para quienes seguían el concierto desde más lejos gracias a unos planos y una realización muy cuidados en las pantallas laterales.

En el esfuerzo por hacer de esta una cita especial, han sonado además piezas inéditas en la gira, como el bolero «Piel canela» que le cantaba su madre de niña (y que ha dedicado precisamente a sus padres en el día de su aniversario), novedades como el tema que pondrá música a la serie «La mesías» de Los Javis y canciones como «Todos estos años», que compuso cuando emprendió camino a Barcelona para iniciar su carrera.

«¡Madre mia, madre mía, estoy flipando! ¡Estaba muy nerviosa, pero esto lo voy a recordar para siempre! ¡Gracias por este recibimiento y espero que lo paséis igual de bien que yo, porque tiene muy buena pinta este concierto!», ha dicho exultante poco después del puntual inicio a las 21 horas.

Ha sido después de su salto en solitario al escenario en plena oscuridad, desde donde un haz de luz cenital ha iluminado su figura al piano para acompañar las primeras notas de «Bienvenidos al show», que ha ido creciendo con la incorporación del resto de su banda integrada por bajo, guitarra, batería y teclados.

De su segundo disco, que ha sonado íntegro, ha arrojado en esa apertura otros cortes como «Dilo sin hablar» o «La vida imposible», alternado con algunos de los mejores sencillos de su debut, como «El relámpago», que mantiene su vocación de poderoso clímax.

«¡QUE VIVA PAMPLONA!»

Ha habido muchos otros momentos a destacar, como cuando al piano ha enlazado una versión acústica de «La canción que no quiero cantarte» con versos de «Ave María» de Bisbal o, justo después, su reinterpretación de «Fiebre» de Bad Gyal para demostrar su acierto al apropiarse de temas ajenos y, al elevarlos incluso, para reivindicar sin prejuicios a todo tipo de artistas (como hacia el final ha hecho con «Cuando zarpa el amor» de Camela).

Con el único acompañamiento de la guitarra de Víctor Martínez especialmente ha erizado el vello con la jota que dedicó al parque de su ciudad natal, «Yamaguchi», y con una larga nota sostenida que ha arracado aplausos y un «¡Que viva Pamplona!».

Más armado instrumentalmente pero igual de espectacular ha sonado y se ha visto «Santos que yo te pinte», su versión de Los Planetas, con fogonazos de música y luz que realmente han pintado a ráfagas la pista del Wizink Center hasta convertirla en un pequeño planetario de móviles encendidos (ello a pesar de los aparentes problemas en las primeras estrofas).

«Es el concierto en el que más he hablado en mi vida», ha confesado Romero, que se ha ganado al público con la naturalidad con la que ha relatado anécdotas, ha dado las gracias a su «novio Daniel» y con la que ha reconocido despistes (como marcharse del escenario cuando no correspondía) y problemas como interferencias en sus «in-ears» que ha salvado con callo.

Sin anuncios previos han saltado varias estrellas para acompañarla, como Rojuu con «Quiero pero no», Alizzz con las estupendas «» y «El encuentro» y, ya en tiempo de bises, Rigoberta Bandini en la feminista «Así bailaba» y Samantha Hudson en «La canción que no quiero cantarte».

A punto de llorar de la emoción, los aproximadamente 100 minutos de concierto han concluido con «Quedará en nuestra mente» guitarra en mano y con un deseo de justicia para poder volver a ver brillar en estos grandes formatos que, visto lo visto, domina: «¡Espero dar pronto otro concierto en el Wizink Center!».

Los comentarios están cerrados.